Entrás a una cancha, empezás a correr, a entrar en calor, tenés que cuidar de no correr mucho al pedo, porque si lo hacés, gastás energías, que a lo largo del partido te van a ser necesarias... ¿Qué se te pasa por la cabeza jugando ese partido... Simplemente pensás las estrategias, lo demás lo dejaste afuera de la cancha... Pero, ¿qué pasa si eso que te está pasando está adentro tuyo y no lo podés dejar afuera? Me pediste que lo haga, y fue fácil, dejé todo afuera, y si te me venías a la cabeza durante el partido, era porque tenía que hacerte un pase.
Para mi fue fácil, útil, y productivo dejar todo afuera. Pero para vos era imposible, y algo me lo decía.
Una pasión no podía contra lo que te pasaba, y yo no sabía darme cuenta que era, pero notaba algo extraño, muy extraño en tu mirada. Una mezcla de desprecio, envidia, pero deseo... Y yo soy experta en confundir deseo con amor... Es una de las cosas que más me lastimó este año.
Tu carácter era extraño en esos días, tu humor variaba según tus pestañas. Yo pensaba en otras cosas cuando el partido terminaba, la verdad, no me ponía a pensar mucho en lo que te pasara... Si tan grave es, y tanto confías en mi, como para tratrme como lo hacés, dependiendo de tu humor, que depende de tus pestañas, vení y contame que te pasa... Pero no... Dabas vueltas, como D'alessandro con la zurda, pisandola, y no pasandola.
Mientras yo volvía a la realidad, las demás jugadoras armaban la salida del fin de semana, me preguntaban que boliche les recomendaba y si me decían que vaya... Pero no me necesitaban, creo que la invitación era por compromiso. ¿Y vos? ¿Tu realidad? ¿Cuándo la dejabas de lado? ¿Qué te ataba a lo turbio de tu vida? ¿Qué ocultabas en tu mirada? No lo sabía, y aún así, sabía que algo lindo iba a ser, y aún sabiendo que no tenía nada que ver conmigo, me bastaba con que esa realidad, no sea más que algo que te haga feliz... Aunque estaba segura que algo de eso que ocultabas en tu mirada, no te hacía feliz.
¿Cuántos reproches boludos más tenía que aguantarme hasta alcanzar tu verdad? ¿La alcanzaría algún día? ¿Qué era lo que me gustaba de vos, si no había ilusión alguna? Algo hacía que te vinieras a mis pensamientos, demasiado seguido como para estar recién conociendote...
Tus pestañas, tus ojos, tu mirada, la expresión de tu boca... Todo es hermoso si viene de vos.
Todo es hermoso si sonreís. Y todo va a ser hermoso si seguís siendo quien sos.
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