jueves, 17 de enero de 2013

Sentipensantes

Para contar lo que quiero contar, o lo que tengo ganas de sacar afuera hoy, tengo que recordar como comenzaron a ser mis noches en una determinada época de mi vida.
A veces creo que la noche de fin de semana, cuenta el estado de ánimo de una persona, y en mi caso, hay veces, que según como la pasé en mi noche de fin de semana, depende el resto de mi semana. Es hasta idiota, pero me sucede eso, y ahí noto, y puedo reconocer el vacío que vengo sintiendo.

Se llenará el vacío? No sé...

Pero en la noche, generalmente se encuentran personas, situaciones, vivencias, que hacen bien, y que el resto de la semana, mantienen una cierta magia. Recordando, pensando, y planeando la próxima salida.

En el 2012, pasé por todo tipo de fines de semana; noches alocadas en boliches, bebiendo, conociendo gente que nunca más vi; noches que arrancaban con una finalidad específica, y terminaban siendo todo lo contrario; noches en las que se cambiaba de planes a último momento, y al no estar de acuerdo con el resto del grupo, volvía indignada a mi casa, o a donde estuviera parando en ese entonces; noches en las que a mitad de camino me cruzaba a algún amor pasajero, y me iba a pasar un rato jugando a que tenia un corazón dispuesto... Pero si tengo que rescatar, las mejores noches, fueron en el bar, donde conocí, sin querer, pero queriendo, y sobretodo insistiendo, a una persona (hoy, y específicamente, en este momento, y este rato de mi vida, algo especial para mi).
Hablo de las noches en un pool, de una esquina, al que caímos por aburrimiento, luego de los programas, y se hizo costumbre, hasta hace un tiempo. Hace un tiempo, todo volvió a cambiar, todo cambia, por eso no me gustan las promesas.

Me gustaría que quien escribe esto, sea un personaje, pero no, soy yo.
Es mi opinión, y es algo que me pasó.
Todavía no me posee el diablo a la hora de escribir.

A veces se nos dispara la suerte para donde menos lo esperábamos  nunca sabemos lo que va a pasar, pero siempre sabemos que si lo queremos, alguien nos va a estar esperando, porque nos necesita, como nosotros a ese alguien.

El autor favorito de esa persona especial para mi, lo dijo mejor que yo:

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"


Estas palabras que me brotaron, me demuestran algo: Volvió mi parte "sentipensante" esa parte que los que me quieren, extrañaban de mi (lo digo por mi tío, la persona más sentipensante y alentadora que existe en mi vida).
Sí, como es de suponer, esa persona especial para mí, HOY y AHORA, es quien desarrolló mi sentipensamiento, con sus sentimientos, sus miradas, su voz, su compañía, pero sobretodo con sus complicaciones, con sus dudas y sus miedos, que día a día me va planteando, y desafiando mi genio, situandome en una escena donde me veo en un juego que inventamos para convencernos de que ES POSIBLE ESTAR MEJOR, ES POSIBLE ESTAR BIEN,  Y ESO ME HACE BIEN.

De todos modos, sigo sosteniendo que, todo lo que voy viviendo, queda en el registro más misterioso y rebuscado de la mente humana: la memoria, máquina acumuladora de recuerdos, y para concluir un poco mi "sentipensamiento", vuelvo a citar a la eminencia de la literatura, Julio Cortázar, para despedirme:

"Cada vez iré SINTIENDO menos y RECORDANDO más".